La Casa de Pilatos


HISTORIA Y TRADICIÓN DE LA CASA PILATOS

El origen de la casona conocida como “La Casa Pilatos”, hoy sede limeña del Tribunal Constitucional, aún no está del todo esclarecido; no obstante sobre la base de datos históricos y los escritos del tradicionalista peruano Ricardo Palma, se puede afirmar que ésta se construyó en las postrimerías del año 1590, siendo Virrey don García Hurtado de Mendoza y arzobispo del virreinato el santo peregrino don Toribio Alfonso de Mogrovejo, bajo el reinado de España de don Felipe II.

El sacerdote Ruiz Portillo, superior de los jesuitas, fue quien delineó los planos a solicitud de su amigo, el acaudalado mercader español Diego de Esquivel. La casona tomó el nombre de “Casa Pilatos” probablemente por el parecido que tiene su patio principal con la casa Pilatos de Sevilla (España), o por una vieja tradición que relata don Ricardo Palma, quien cuenta que a fines del mes de agosto de l635 un joven que había bebido más de la cuenta pasó por la portada de la casa a medianoche y se percató de que la puerta se hallaba semiabierta, gobernado por su curiosidad decidió empujarla, sintiendo voces al interior, ingresando a lo que creía era una fiesta subió por la escalera real.

Al llegar al segundo piso -continúa Palma- se acercó a una ventana y observó, a través de la celosía, a un personaje que ofrecía un discurso a más de un centenar de asistentes, a cuyo final todos propinaban azotes a un Cristo de madera de tamaño natural ante la impasible presencia del comerciante portugués Manuel Bautista Pérez, quien ocupaba la propiedad por entonces. El joven criollo salió raudamente de la casona hacia la sede de la Santa Inquisición ubicada a un par de cuadras para dar aviso de lo que había observado.

Sobre lo verdadero o falso de este relato, existen en la Biblioteca Nacional del Perú originales procesos seguidos por la Santa Inquisición, entre los cuales figura el que se le siguiera a comerciantes portugueses, en algunas de cuyas fojas se menciona que en la casa existía una sinagoga de judíos.

De la pesquisa de tales folios se advierte que se siguió un juicio contra judíos portugueses que duró tres años, producto del cual, el año l639, fueron quemados vivos, en Auto de Fe, diez de los miembros de la Orden Francmasónica y unos cincuenta portugueses más.

La casona ha tenido a través de la historia varios propietarios; así, al fallecer el primer dueño, don Diego de Esquivel, hereda la finca doña María de Esquivel y Jaraba que la conserva hasta su muerte, luego de lo cual pasa a manos de Diego de Esquivel y Jaraba, marqués de San Lorenzo de Valle Umbroso, sobrino nieto de doña María de Esquivel. La propiedad se va transmitiendo hasta la independencia del Perú, en que cesa el mayorazgo y es vendida al Marquesado de Zavala

En l851, don Juan de Zavala vende la casa a don Francisco Quiroz; luego la hereda doña Rosa Quiroz de Pellegrini, quien la vende a don Bartolomé Araoz. De éste pasa a poder de su hija, doña María Araoz de Torrico; a su fallecimiento, la hereda su marido don Rufino Torrico quien la vende a don Marcos Nicolini; este, al fallecer, en l938, la transmite a su viuda doña Carmen Bó de Nicollini, quien fallece el 11 de agosto de l945, quedando como herederos sus hijos.

Fuentes bibliográficas

- Ricardo Palma : Tradiciones Peruanas . Madrid, Editorial Aguilar, l957. “Tradición de la casa Pilatos”, páginas 360 a 363.

- Registros Públicos de Lima. Tomo 90, folio 327; tomo 246m, folio 57.

INFORME TÉCNICO DE LA CASA PILATOS

Calificación del monumento e intangibilidad

Calles (s) : Jirón Ancash, calle San Francisco 394

Distrito : Lima

Clasificación del monumento

Clase : C

Categoría : A

Calidad : A

Fecha : Mayo de l962

Monumento afectado con Doble Intangibilidad

Observaciones

Magnífico ejemplo de casona colonial. Sus elementos más notables son la portada, el doble zaguán, los dos patios y la escalera monumental. A raíz del terremoto de l940, la fachada fue despejada de sus balcones corridos de corte neogótico.

Comisión integrada por: Arquitectos: Rafael Marquina, Héctor Velarde, José García y Víctor Pimentel.

INFORME ESTÉTICO

Tal vez llamado así por el parecido que tiene su patio con la Casa de Pilatos de Sevilla (España), o bien por una vieja tradición que relata don Ricardo Palma; es el ejemplar más antiguo que se conserva en Lima. Su construcción es del siglo XVI y fue tan bien ejecutada que ha sobrevivido a los famosos terremotos de 1687 y 1746.

La portada esta intacta y el patio principal conserva toda la prestancia original. Se cree que la iglesia de San Francisco, que se fabricaba en esa misma época y frente a esta casa tuvo cierta influencia en su arquitectura. Los materiales y la pericia constructiva que se emplearon en el templo de San Francisco posiblemente sirvieron para edificar la casa Pilatos, pero es dudoso suponer que ambas obras hayan sido inspiradas por un mismo artista. Esto lo prueba, sobre todo, un diferente espíritu en la elegancia y maestría del estilo de la portada. A fines del siglo XVI no se sabe de ningún arquitecto extranjero que haya venido a Lima, a no ser Becerra, pero no parece haber sido su arte el de la pétrea y renacentista portada.

El conjunto de la fachada debió ser magnífico; quedan aún espaciosos campos de muro donde estaban los balcones de madera labrada a cada lado de la puerta rivalizando seguramente en riqueza con ella. La composición de la portada es notable, no solo por ser uno de los poquísimos ejemplos de purismo clásico español en el Perú, sino que abarca la altura total del muro, levantándose majestuosamente hasta la cornisa, lo que ya indica la iniciación de esa modalidad en la arquitectura limeña. El sobrio y clásico almohadillado de pilares y dinteles, la fineza y milduración y de perfiles de los capitales y cornisas, el bellísimo frontón curvo de remate leve y suspendido, y luego dos soberbios escudos que flanquean la portada como dos antorchas erguidas, hacen de esta sobria y primera arquitectura el modelo más típico y lujoso del siglo XVI; es de notar que dicha portada está labrada con piedra cristalina dura, lo que no es el caso general de las obras en piedra hechas luego en Lima, que eran de piedra arenisca o calcárea blanda, de diversas calidades y aparejada para ser generalmente cubierta por estuco o pintura. En el caso de la portada de la Casa de Pilatos, su piedra dura y desnuda es seguramente el único ejemplo en Lima.

El patio es igualmente una excepción en la arquitectura limeña; es el más español de esos patios, por ser, posiblemente, uno de los primeros de esa calidad y categoría. Se trata de un claustro de dos pisos con anchas arquerías sobre columnas dóricas. Composición perfectamente simétrica y de gran dignidad. Esta impresión se acentúa por el hecho de que los muros laterales del claustro aparecen ciegos, lisos, sin accesos ni vanos. Frente al zaguán, en el claustro del fondo, se abre un regio arco de donde arranca una magnífica escalera de piedra cuyos tramos superiores se bifurcan de cada lado con amplitud señorial. Ese mismo sentido de la escalera se verá después desarrollado con mansiones posteriores. Por desgracia, las arquerías del segundo piso, destruidas por algún terremoto, han sido reemplazadas por unas columnillas de madera sin unidad alguna con la compacta armonía del conjunto.

Arquitecto H. Velarde