Notas de prensa

- febrero 11, 2026

PRESIDENTA DEL TC, LUZ PACHECO, EXPUSO EN SEMINARIO INTERNACIONAL SOBRE DEMOCRACIA, DERECHOS HUMANOS Y JUSTICIA CONSTITUCIONAL EN ITALIA

La presidenta del Tribunal Constitucional (TC), Luz Pacheco Zerga, participó como expositora en el seminario internacional de estudios “Democracia, Derechos Humanos y Justicia Constitucional en América Latina: Tendencias y perspectivas”, que se realizó en Bolonia, Italia.

La titular del TC resaltó la especial responsabilidad de quienes administran justicia en materia constitucional, pues deben velar por el respeto a los derechos fundamentales, sin perder de vista que no son legisladores, sino guardianes de la Constitución. “Si no creyera en la Constitución de mi país, en vez de haber postulado a un concurso para ser magistrada, habría postulado al Congreso, porque es allí donde se tiene legitimidad para cambiar las leyes y la Constitución”, indicó.

Recordó la diferencia entre derechos y pretensiones. “Se puede afirmar que alguien tiene un derecho cuando “algo” -sea un bien material o inmaterial- le ha sido atribuido, sea por la naturaleza, como es el caso de los derechos fundamentales o por el consenso, cuando son derechos de nivel legal. Así, mientras que la propiedad privada es un derecho fundamental, el régimen de su transferencia es competencia del Estado. Lo esencial es recordar, como se recoge en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que hay derechos intrínsecos e inalienables que tiene todo ser humano por el sólo hecho de ser un individuo de la familia humana. Son derechos anteriores al Estado”.

En esa línea se refirió al llamado “derecho a una muerte digna”, que se entiende que es el de aquella persona que no quiere sufrir el dolor y sufrimiento por padecer una enfermedad incurable y exige que se le quite la vida, alegando que se trata de un derecho natural. Sin embargo, el derecho natural es no sólo respetar a la vida, sino ayudar a quien sufre. De allí, que en los últimos años se haya profundizado en los cuidados paliativos, que permiten al enfermo afrontar la muerte con serenidad y sin dolor, acompañado por sus familiares. Si se reconociera el derecho a la muerte, entonces se tendría que afirmar el deber de homicidio mutuo y ya no el de auxilio mutuo. En definitiva, concluyó Pacheco Zerga, “la historia y la experiencia muestran que hay muchas personas que han muerto en circunstancias muy dolorosas e injustas, pero eso no les ha hecho perder la dignidad, al contrario, muestra de ello son los mártires por motivos religiosos, patrióticos o de simple solidaridad. El sufrimiento no hace indigno al enfermo, pero sí a quien le dejase sufrir, sin aliviar sus dolores”.

Terminó su intervención haciendo referencia a los peligros que enfrenta la democracia “cuando el Estado actúa como censor de las opiniones de los ciudadanos, imponiendo penas por lo que se denomina “delitos de odio”, que no son más que discrepancias, ante un pensamiento que se presenta como único y que es absolutamente intolerante con quien no lo comparte. Convicciones, tolerancia, diálogo racional respetuoso, basado en la realidad de las cosas y de las relaciones entre las personas, son indispensables para fortalecer la democracia”.

La presidenta del TC compartió la mesa de expositores con Giovanni Moschella (presidente de la mesa) de la Universidad de Messina, (Italia); Carlos Ayala Corao, Universidad Católica Andrés Bello (Venezuela); Diego Moreno Alcalá (Paraguay), juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos; Eugenio Jiménez Rolón, Miembro de la Corte Suprema del Paraguay; Jorge Luis Cáceres Arce, rector de la Universidad Católica de Santa María de Arequipa, (Perú); Marcelo Figueiredo, Universidad de São Paulo (Brasil); Diego Valades, UNAM de Ciudad de México, (México); Alberto Alfonso Borea Odría (Perú), juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos

Lima, 11 de febrero de 2026

Oficina de Comunicaciones e Imagen Institucional del Tribunal Constitucional